¿Cómo vas a encarnar mañana?
Mi corazón se abatía por la separación que cada vez se hacía más inevitable.
“Quiero crear una historia en la que sí quiera vivir”. Me decía.
“Ser real.
Tener todas las dimensiones bien integradas”.
Mirar con dignidad cada milímetro de espacio, de polvo planetario.
Ansiaba la sensación de hacer arder el tiempo. De edificar experiencias solo con la mirada.
Recuerdo que vivir era como cavar un agujero en una montaña de vibraciones briosas. Todo se movía.
La Tierra temblaba cuando olvidaba más de la cuenta.
“Vamos a brillar en orden”, me dije. Y, entonces, comencé a vestirme.